Estás preocupado constantemente
Tu mente siempre está activa buscando futuros peligros y te cuesta mucho desconectar.
Te sientes desmotivado/a día a día
Las actividades que antes te ilusionaban, ahora se han vuelto una carga.
Tienes síntomas corporales molestos
Mareos, palpitaciones, vértigos, tensión muscular, dolor de cabeza...
Evitas situaciones por miedo
Pospones planes y dejas de ir a lugares por miedo a lo que pueda pasar.